miércoles, 13 de enero de 2016

Carla Fuentes







Carla Fuentes (Godella, 1986). Ilustradora.




Carla es LittleisDrawing, el heterónimo con el que jugó a dibujar en las redes sociales (Fotolog, MySpace, Tumblr...) hace ahora aproximadamente una década. El desencanto por las estructuras comerciales de la moda y la reacción de un público anónimo a esos dibujos, una forma de expresarse con la llevaba trabajando de forma ingenua desde que era pequeña, fueron abriendo espacios para que descubriera que había un activo de creatividad en su interior encontrando salida a través de la ilustración.

De hecho, a su alergia por lo descubierto en el lado industrial de la moda, trató de hacerle frente hibridando los dos aspectos y así prácticamente toda su producción durante esta etapa formativa estuvo dedicada a la serigrafía y la estampación. Y, entre tanto, más dibujos y más reacciones a través de las redes: "dibujaba algo y enseguida lo subía. Entonces me di cuenta que gente que se dedicaba a ello profesionalmente había empezado a copiarme. En mi caso, mis referentes venían de catálogos de arte (también estudió el primer ciclo de Bellas Artes en la Universitat Politècnica de València), de clásicos y no entendía como la gente podía copiar algo que estaba en Fotolog, en Myspace... ¡pero si hay estímulos visuales desde la Prehistoria!".

Entonces decidió aproximarse todavía más a una solución pictórica: "me planteé publicar dos colecciones al año de 12 a 15 ilustraciones con una temática y técnica concretas". Ella misma acepta que, de alguna forma, era una solución para protegerse, sin esconder que "todo el mundo empieza copiando. Me daba rabia que lo hiciera gente que vive de esto".







martes, 5 de enero de 2016

sobre la improvisación


michaela metesová







Entrevista a Agustí Fernández



En 2001 empezaste a dar clases de improvisación en el ESMUC, la primera vez que se daba esta asignatura en el Estado. ¿Qué es lo que intentas, y cuáles son las primeras lecciones que le das a tus alumnos?

A los alumnos les digo que intento que toquen su instrumento, e intento posibilitar que descubran y toquen lo que quieran, no lo que les dicen que tienen que tocar, y esto es un proceso largo porque la mayoría de veces no saben qué quieren tocar. Es un proceso descubrir cuál es la música que llevan dentro, porque a veces está un poco oculta por las capas de otras músicas que tienen que estudiar para ser competentes en el oficio, y yo lo que intento es quitar estas capas y descubrir que si a uno le gusta hacer una determinada música, pues que la haga, no hay ningún problema. Lo que no quiero es que mis alumnos toquen como yo, porque esto sería muy aburrido y falso. Intento que cada uno encuentre su voz. Pero sí que hay una serie de premisas, ideas, de prácticas que hacemos en clases, que les ayudan a descubrirse y a que tengan herramientas por si quieren seguir trabajando la improvisación en el futuro. Esto es lo único que hago. Explicarles que el mundo de la improvisación existe, porque es algo que la mayoría no sabe. Y bueno, tienen un conocimiento de la historia de la música muy limitado que con suerte acaba en el siglo XX o en 1950. Eso está muy bien, y Charlie Parker era muy importante, y Debussy también, no lo niego, pero hoy hay otro tipo de músicos, que hacen otro tipo de música que es el equivalente a lo que hacía Parker en los años 50 y se llama improvisación libre. Tú mismo. Simplemente es información para que lo sepan, para que no sean unos ignorantes musicales de su propia época.


...



“Las cosas pasan, hoy vestimos diferente a cómo vestíamos hace cien años. La música cambia porque cambia el mundo, es un reflejo de este cambio. No temo por la música, las personas siempre tenemos ese deseo de hacerla, de reunirnos, estar juntos y compartir un momento muy especial a través del directo. Yo tengo la esperanza de que no va a desaparecer porque es consustancial al hombre”.

Quizá esta aceptación tranquila del cambio y su relativización del pasado explique que su obra se actualice y tenga tantas caras. “Es la curiosidad. Empiezo muchas cosas con un ‘y si’, ‘y si pruebo’, ‘y si pongo una bailarina’. Esto me lleva a experimentar continuamente. Por otro lado, no soy nada fetichista ni de adorar el pasado. El pasado ha pasado y estuvo muy bien, pero el presente es muy diferente. No puedo tocar lo mismo que tocaba hace 10 ó 20 años, estaría mintiendo, porque soy otra persona. Físicamente, mentalmente, espiritualmente, políticamente…Todos los revivals esos, no me los creo. No creo en la tradición rígida e inamovible, la tradición bien entendida está para desvirtuarla, para jugar con ella. Y así se actualiza.”







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