viernes, 26 de abril de 2013

La mosca que soñaba que era un águila


Había una vez una Mosca que todas las noches soñaba que era un Águila y que se encontraba volando por los Alpes y por los Andes.
En los primeros momentos esto la volvía loca de felicidad; pero pasado un tiempo le causaba una sensación de angustia, pues hallaba las alas demasiado grandes, el cuerpo demasiado pesado, el pico demasiado duro y las garras demasiado fuertes; bueno, que todo ese gran aparato le impedía posarse a gusto sobre los ricos pasteles o sobre las inmundicias humanas, así como sufrir a conciencia dándose topes contra los vidrios de su cuarto.
En realidad no quería andar en las grandes alturas o en los espacios libres, ni mucho menos.
Pero cuando volvía en sí lamentaba con toda el alma no ser un Águila para remontar montañas, y se sentía tristísima de ser una Mosca, y por eso volaba tanto, y estaba tan inquieta, y daba tantas vueltas, hasta que lentamente, por la noche, volvía a poner las sienes en la almohada.

Augusto Monterroso


“he saw that all the struggles of life were incessant, laborious, painful, that nothing was done quickly, without labor, that it had to undergo a thousand fondlings, revisings, moldings, addings, removings, graftings, tearings, correctings, smoothings, rebuildings, reconsiderings, nailings, tackings, chippings, hammerings, hoistings, connectings — all the poor fumbling uncertain incompletions of human endeavor. They went on forever and were forever incomplete, far from perfect, refined, or smooth, full of terrible memories of failure and fears of failure, yet, in the way of things, somehow noble, complete, and shining in the end.” 

― Jack Kerouac

sábado, 20 de abril de 2013


Ah, la música.
El  momento en que encuentro una canción que me eleva el espíritu siento como me conecto con el presente. Como me envuelve y me atrapa.
Descubro que hay cosas que me llenan realmente; de casualidad, llega: música.
Es como una caricia que desata pasión y placer y me sorprendo de lo que puedo experimentar cuando algo me interesa y me emociona.






domingo, 14 de abril de 2013

La imaginación es el principio de la creación.
Tú imaginas lo que deseas, pones voluntad en lo que imaginas y por último 
creas lo que quieres. 

George Bernard Shaw